Salud ósea: Qué es un hueso sano y por qué es importante

Salud ósea

Dentro del mismo hueso, la estructura puede ser diferente según la parte del hueso que estemos examinando:

  • Hueso cortical o hueso compacto: Es la parte exterior dura y está compuesta principalmente por minerales como el calcio y el fósforo.
  • Hueso trabecular: Se conoce como "hueso esponjoso" por su estructura en forma de panal. Es la parte interna del hueso; es menos densa y está intercalada dentro del compartimento de la médula ósea. 

Dentro del hueso, El colágeno proporciona un marco para la incorporación de minerales y contribuye a su flexibilidad para evitar fracturas, mientras que el los minerales óseos confieren al hueso su resistencia y rigidez. 

Remodelación ósea 

En el cuerpo humano, nuestros huesos almacenan el 99% del calcio corporal, el 85% del fósforo y hasta un 60% del magnesio. Sin embargo, este sistema de almacenamiento no es inamovible. Los huesos no son estructuras inertes dentro del cuerpo humano, sino que siguen cambiando a través de un proceso conocido como remodelación ósea. El hueso maduro o dañado se elimina, liberando los minerales que contiene a la sangre, que a su vez se utilizan para crear un hueso "nuevo". Se trata de un proceso necesario y continuo que ocurre a lo largo de toda nuestra vida, y el equilibrio entre la formación y la reabsorción ósea es crucial para mantener la masa y la calidad óseas.  

Enfermedades óseas

Cuando la formación ósea, el modelado o la remodelación no se producen correctamente, pueden producirse diferentes enfermedades óseas:

  • Osteogénesis imperfecta, también conocido como enfermedad de los huesos frágiles, es un trastorno genético que provoca anomalías en el colágeno de los huesos, lo que se traduce en una menor densidad ósea y un mayor riesgo de fracturas.
  • Osteopetrosis, también conocido como enfermedad de los huesos de mármol, es una enfermedad ósea metabólica en la que el proceso de remodelación es atípico. Se altera el equilibrio entre el hueso que se elimina (reabsorción) y el que se crea, creándose más hueso del que se reabsorbe. El resultado es un hueso demasiado denso que se rompe con más facilidad. 
  • La enfermedad de Paget también está causada por una remodelación ósea anormal. En este caso, el hueso se reabsorbe correctamente, pero el hueso nuevo que se crea es anormal, por lo que es propenso a la deformidad y las fracturas. Esta enfermedad aparece en pacientes mayores de 40 años, y se desconoce su principal causa. 
  • El raquitismo es el reblandecimiento y debilitamiento de los huesos derivado de una mineralización defectuosa de una parte de los mismos, que puede deberse a factores genéticos o, más frecuentemente, a factores nutricionales. De hecho, la deficiencia extrema y prolongada de vitamina D es la causa más común de esta afección. La vitamina D ayuda a nuestro organismo a controlar adecuadamente los niveles de calcio y fósforo favoreciendo la mineralización ósea. Si el organismo no recibe suficiente vitamina D o tiene problemas para absorberla correctamente, puede desarrollarse raquitismo.
  • La osteoporosis es una enfermedad ósea degenerativa que afecta aproximadamente a 1 de cada 3 mujeres en todo el mundo. Provoca una disminución de la densidad de los huesos, haciéndolos más porosos, frágiles y menos resistentes y, por tanto, más propensos a las fracturas. La osteoporosis en las mujeres es más frecuente que en los hombres, sobre todo a partir de los 50 años. 

Densidad ósea

Hay muchos factores que influyen en la salud ósea y en el remodelado óseo, entre ellos varias hormonas como la hormona paratiroidea, el calcitriol, la hormona del crecimiento, los glucocorticoides, las hormonas tiroideas y la hormonas sexuales (estrógeno y progesterona).  Esta última desempeñan un papel crucial en el desarrollo y mantenimiento del esqueleto, ejerciendo un efecto positivo sobre la masa ósea al inhibir la resorción y estimular la formación de hueso a lo largo de las distintas etapas de nuestra vida:

  • La infancia: Después del nacimiento llega una etapa crucial para el desarrollo óseo, porque es cuando más crece el esqueleto. Durante la infancia, los huesos crecen gracias a la presencia del cartílago de crecimiento, que es donde se forma el nuevo hueso. En esta etapa, las hormonas más activas son las tiroideas, ya que regulan la formación del cartílago y se encargan de que madure correctamente. La ausencia o disminución de estas hormonas puede provocar un importante retraso del crecimiento (que se hace evidente poco después del nacimiento), así como un retraso de la maduración ósea.
  • La pubertad: La aparición de hormonas sexuales acaba por detener el crecimiento óseo. Los adolescentes con niveles más altos de hormonas sexuales en esta etapa tienden a crecer más deprisa, pero sólo hasta cierto punto. Ganan altura rápidamente, pero finalmente no llegan a ser muy altos. Por otro lado, los adolescentes con un déficit o niveles más bajos de hormonas sexuales no experimentan un estirón puberal, y su crecimiento es lento, aunque se prolonga durante más tiempo. En otras palabras, acaban siendo más altos de adultos.
  • Después de la pubertad llega la etapa de consolidación ósea. Se completa el crecimiento óseo y se adquiere la estatura definitiva de la persona. Hasta este momento, el hueso ha pasado por la formación, el modelado y la remodelación. A partir de este momento, el hueso sólo pasará por la remodelación.

La persona media alcanza su máxima cantidad de hueso cuando tiene entre 30 y 35 años. Después, se produce una pérdida natural de masa ósea con el paso del tiempo. Esto se debe a que en las personas mayores de 40 años, la creación de hueso nuevo como parte del proceso de remodelación es menor, lo que provoca una disminución de la masa ósea con el tiempo. Esto se debe a una disminución de los niveles de hormonas sexuales, que afecta más a las mujeres que a los hombres. En las mujeres mayores de 50 años, debido a la disminución de las hormonas sexuales durante la menopausia, el pico de masa ósea es menor, y la pérdida de hueso se acelera en comparación con los hombres. Si se pierde demasiada masa ósea, puede producirse osteoporosis.

Cómo mejorar la salud ósea

Aunque la masa ósea máxima de una persona viene determinada principalmente por factores genéticos, los hábitos y la dieta pueden ayudar a mantener la salud y la densidad de los huesos:

  • La actividad física es esencial para el correcto desarrollo óseo y favorece su formación durante la remodelación. 
  • Los factores nutricionales también puede influir en la masa ósea. Ingerir alimentos ricos en calcio a lo largo del día es clave para la salud ósea, ya que este mineral es necesario para la correcta mineralización de los huesos. La cantidad recomendada de ingesta de calcio puede variar en función de la edad y el sexo. 
  • La vitamina D también desempeña un papel importante en la mineralización ósea, ya que ayuda al organismo a absorber el calcio. La principal forma de obtener esta vitamina es a través de la exposición a la luz solar y de fuentes alimentarias como el pescado graso, el hígado y el queso.  

Pero ¡recuerda! Ningún exceso es bueno para ti. La salud ósea requiere un equilibrio entre la reabsorción de hueso viejo y la creación de hueso nuevo. Esto significa que un exceso de cualquiera de estos factores puede ser contraproducente o incluso provocar otros problemas de salud.