Enfermedades y patologías más frecuentes en las mujeres

¿Por qué algunas enfermedades afectan más a las mujeres que a los hombres y viceversa? ¿Todo se reduce a diferencias genéticas y biológicas, o hay algo más en juego?

En todo el mundo, la esperanza de vida es actualmente menor en los hombres que en las mujeres, y sin embargo éstas tienen más probabilidades de sufrir enfermedades físicas. 

Si observamos la presencia de enfermedades o patologías en todo el mundo, veremos claras diferencias en las necesidades sanitarias. Diversos estudios han demostrado que las diferencias en los resultados sanitarios se ven afectadas por circunstancias epidemiológicas y sociales, así como por cambios en los comportamientos, lo que explica por qué algunas enfermedades son más comunes en determinadas partes del mundo. Estos factores también influyen en las diferencias de salud entre hombres y mujeres. 

La salud de la mujer: una asignatura pendiente

Cuando hablamos de la salud de la mujer, automáticamente pensamos en problemas ginecológicos o afecciones propias de la mujer debido a su anatomía, como la endometriosis, los quistes ováricos, el embarazo, el cáncer de ovario o de cuello uterino o la menopausia. Y aunque son afecciones importantes a tener en cuenta, la salud de la mujer abarca mucho más que eso. Se define por la Biblioteca Nacional de Medicina NIH como "la rama de la medicina que se centra en el tratamiento y diagnóstico de enfermedades y afecciones que afectan al bienestar físico y emocional de la mujer". 

Entonces, ¿por qué diferenciar la salud de hombres y mujeres? Porque, aunque algunas enfermedades son comunes a ambos grupos, su impacto puede variar entre ellos. Algunas patologías son prevalentes en los hombres, otras en las mujeres y, según los casos, pueden presentar síntomas distintos e incluso evolucionar de manera diferente. 

Dado que la inclusión de mujeres como voluntarias en la investigación no se exigió hasta hace pocos años, muchas de estas diferencias entre hombres y mujeres se desconocen o no se han estudiado. Esto ha provocado que los sistemas sanitarios no se adapten a las necesidades de las mujeres y que existan dificultades para diagnosticar o identificar determinadas afecciones en la población femenina. 

Los infartos son un ejemplo clásico de ello. Si alguien le preguntara cuáles son los síntomas de un infarto, probablemente respondería que dolor en el pecho y dolor en el brazo o el hombro. Estaría en lo cierto; estos son algunos de los síntomas más comunes, pero sobre todo en los hombres. La indigestión, las náuseas, los vómitos, la dificultad para respirar y el dolor de espalda también son síntomas que pueden experimentar las mujeres que sufren un infarto de miocardio, pero la mayoría de la gente no sabe que están relacionados. 

 

Nuestros ensayos clínicos

Problemas de salud femeninos más comunes

  • La endometriosis es una condición médica benigna, específica de la mujer, en la que el tejido endometrial crece fuera del útero, formando lesiones. El endometrio es el revestimiento interno del útero, el tejido que crece durante el ciclo menstrual y luego se desprende, convirtiéndose en sangre menstrual. 

Aunque aún se desconoce la causa de la endometriosis, se calcula que afecta a alrededor del 10% de las mujeres de todo el mundo. Sus síntomas incluyen dolor pélvico, sangrado menstrual abundante, irregularidades menstruales, dolor durante las relaciones sexuales y posibles problemas de fertilidad. La gravedad de los síntomas varía, y el diagnóstico suele implicar técnicas de imagen como la ecografía o la resonancia magnética, e incluso técnicas quirúrgicas como la laparoscopia para poder identificar las lesiones, cuántas hay, dónde están y a qué profundidad se encuentran. El tratamiento de la endometriosis gira en torno al control del dolor, la supresión del crecimiento endometrial y, en algunos casos, la eliminación de las lesiones.

Aparte de las afecciones exclusivas de la mujer, como la endometriosis, hay muchas otras enfermedades que se dan tanto en hombres como en mujeres, pero que son más frecuentes en las mujeres. 

  • Las migrañas son dolores de cabeza intensos que se describen como un dolor pulsátil o palpitante, que a veces empeora con la actividad física, la luz brillante o los ruidos fuertes. El dolor suele ser intenso e incapacitante, y puede durar desde varias horas hasta incluso días. Las migrañas afectan a cerca del 18% de las mujeres, que tienen 3 veces más probabilidades de padecerlas que los hombres. Se han identificado muchos factores desencadenantes de las migrañas, como la falta de sueño, los cambios de tiempo, el alcohol, la cafeína y el estrógeno. El hecho de que el estrógeno sea un desencadenante podría explicar por qué son más frecuentes en las mujeres.
  • La depresión es un trastorno que interfiere en el funcionamiento cotidiano y se caracteriza por una intensa sensación de tristeza, una disminución del interés por las actividades o del placer que se obtiene con ellas. Suele ir acompañado de cansancio, irritabilidad y ansiedad, así como de cambios en los patrones de sueño. La depresión afecta al 5% de los adultos y hasta a 1 de cada 6 personas mayores,aunque se desconoce la causa exacta, se sabe que hay muchos factores que aumentan el riesgo de desarrollar depresión, como los antecedentes familiares de depresión, los acontecimientos vitales emocionalmente estresantes o la presencia de ciertos trastornos médicos. La depresión también es un 50% más común en las mujeres, aunque se desconoce el motivo.

Algunas afecciones son más frecuentes en las mujeres debido a la anatomía femenina o al ciclo vital, como por ejemplo:

  • La cistitis es un tipo de infección del tracto urinario (ITU), conocida como ITU baja. Las ITU son infecciones del tracto urinario a cualquier nivel, y la cistitis se refiere específicamente a una infección de la vejiga y suele estar causada por bacterias. Los síntomas más comunes son necesidad frecuente de orinar y dolor o sensación de quemazón al orinar. Contrariamente a la creencia popular, los hombres pueden padecer cistitis, pero la anatomía femenina hace que esta afección sea más probable en las mujeres. ¿Cómo? Bueno, la vejiga suele ser un órgano estéril, y para que se infecte, las bacterias tienen que subir por la uretra hasta llegar a la vejiga. Las mujeres tienen una uretra más corta que los hombres, y está situada cerca de zonas que suelen tener bacterias, la vagina y el ano. En otras palabras, es más probable y más fácil que las bacterias se abran camino hasta la uretra y la vejiga, lo que provoca más infecciones en las mujeres. 
  • La osteoporosis es una enfermedad enfermedad óseadegenerativa, donde se produce una disminución de la densidad ósea, lo que hace que los huesos sean más débiles y propensos a las fracturas. A los 30-35 años, una persona alcanza el punto álgido de su salud ósea. Después de esta edad, la creación de hueso nuevo disminuye y, naturalmente, la cantidad de hueso en el cuerpo se reduce con el tiempo.  Cuando se pierde demasiada masa ósea, puede producirse osteoporosis. Las hormonas sexuales, entre otros factores, desempeñan un papel importante en el fomento de la creación de hueso nuevo. Como consecuencia de la menopausia (que es cuando los niveles de hormonas sexuales empiezan a disminuir en las mujeres), la pérdida ósea se acelera en las mujeres mayores de 50 años en comparación con los hombres, lo que hace que la osteoporosis sea más probable en las mujeres. 
  • El cáncer de mama es una enfermedad maligna causada por células de la mama que se vuelven anormales y se dividen sin control para formar un tumor. Se trata de uno de los tipos de cáncer más frecuentes en las mujeres, pero no es una enfermedad exclusiva de ellas. Aunque el cáncer de mama es unas 100 veces más frecuente en las mujeres, los hombres también pueden desarrollarlo. La anatomía básica de la mama masculina y femenina es muy similar, y están presentes los mismos tipos de células. Sin embargo, durante la pubertad, la mama de la mujer desarrolla lobulillos y conductos lácteos, que es donde se producen la mayoría de los cánceres de mama en las mujeres, mientras que los hombres tienen principalmente tejido fibroso y menos conductos y lobulillos. El hecho de que las mujeres produzcan niveles más elevados de estrógenos también puede contribuir a la aparición del cáncer de mama.

Enfermedades autoinmunes más frecuente en mujeres

Los trastornos autoinmunes están causadas por un error en el sistema inmunitario del organismo que hace que éste ataque a sus propios tejidos y órganos. Normalmente, nuestro sistema inmunitario nos protege contra las infecciones y los agentes externos nocivos. Está especializado en identificar estas sustancias peligrosas, reconociendo en primer lugar si forma parte del cuerpo o es ajena a él, así como si es peligrosa o no antes de atacar. Cuando este sistema falla, el cuerpo ve partes de sí mismo como extrañas y las ataca. Las causas de estos trastornos aún no están claras, pero se cree que las hormonas sexuales podrían desempeñar un papel. El estrógeno, por ejemplo, ha demostrado aumentar la respuesta inmunitaria de una persona, lo que podría explicar por qué las mujeres tienen 4 veces más probabilidades de desarrollar trastornos autoinmunes que los hombres. 

  • La esclerosis múltiple (EM) es una enfermedad autoinmune que afecta al cerebro, la médula espinal y los nervios ópticos. Aunque se desconoce la raíz exacta de la EM, se cree que está causada por una reacción autoinmune que ataca a los nervios de una persona, en concreto, a las vainas de mielina. La mayoría de los nervios del cuerpo humano están cubiertos por una sustancia llamada mielina, que permite que las señales nerviosas se muevan más rápidamente a lo largo del nervio. Cuando las vainas de mielina se dañan o destruyen, las fibras nerviosas que se encuentran debajo también pueden verse afectadas. La EM es una enfermedad degenerativa que puede comenzar en cualquier momento entre los 15 y los 60 años, y es poco frecuente que la desarrollen los niños. Debido al daño nervioso causado por la EM, suele ir acompañada de síntomas sensoriales o motores, como hormigueo, pérdida de fuerza o destreza; con periodos fluctuantes de mejoría y empeoramiento, así como problemas de visión. Los estudios han demostrado que, aunque las mujeres tienen entre 3 y 4 veces más probabilidades de desarrollar EM, padecen principalmente una forma de la enfermedad conocida como EM recurrente-remitente (EMRR), que implica periodos de brotes o recaídas de síntomas nuevos o empeoramiento de los mismos. Los hombres, en cambio, tienen más probabilidades de padecer una fase progresiva de la EM (EM secundaria-progresiva o EM primaria-progresiva), que implica una progresión y acumulación gradual de la discapacidad con o sin recaídas.
  • La artritis reumatoide (AR) es también una enfermedad autoinmune, y afecta al 1% de la población mundial, donde las articulaciones y el tejido conectivo son el blanco, causando inflamación, dolor y rigidez. Las articulaciones más pequeñas suelen verse afectadas, como las de las manos y los pies. Se desconoce la causa exacta de la artritis reumatoide, pero el daño que sufren las articulaciones provoca su deterioro, deformidad e inestabilidad. Se cree que la razón por la que las mujeres tienen 3 veces más probabilidades de desarrollar AR se debe a muchos factores, como las hormonas sexuales, los desencadenantes ambientales y los roles sociales basados en el sexo. Las mujeres también suelen presentar una enfermedad más agresiva, con mayores probabilidades de discapacidad que los hombres. 

Aunque históricamente se ha excluido a las mujeres de los estudios sobre patologías comunes, y la financiación es menor para la investigación de afecciones que afectan predominantemente a las mujeres, el concepto de salud global es cada vez más popular. Aún nos queda mucho camino por recorrer, pero cada vez somos más conscientes de las diferencias en salud, y de que las mujeres se ven comúnmente más afectadas por enfermedades discapacitantes o crónicas que los hombres. La investigación inclusiva es necesaria para que la sociedad avance y poco a poco va adquiriendo un papel más relevante en las instituciones científicas y médicas, así como en la asistencia sanitaria.