La enfermedad de Parkinson: Qué es, síntomas, causas y últimos tratamientos

La enfermedad de Parkinson es una trastorno neurológico que afecta al movimiento. Se desarrolla cuando las células nerviosas responsables de producir el neurotransmisor dopamina mueren gradualmente, lo que provoca una disminución de los niveles de dopamina en el cerebro.  

El Parkinson es uno de los trastornos neurológicos más comunes y afecta a millones de personas en todo el mundo. Progresión de la enfermedad de Parkinson puede variar de una persona a otra, por lo que es difícil predecir el ritmo de progresión en cualquier persona, pero la progresión suele producirse lentamente, y algunas personas experimentan cambios a lo largo de 20 años o más. 

¿Qué es la enfermedad de Parkinson? 

Los síntomas comunes de la enfermedad de Parkinson (EP) incluyen temblores, rigidez, lentitud de movimientos y dificultades de equilibrio. Los signos motores suelen aparecer más tarde, después de que se haya producido una pérdida significativa de dopamina. Sin embargo, el Parkinson no sólo afecta al movimiento, sino que puede causar diversos síntomas no motores, como depresión o problemas de sueño, debido a sus efectos sobre diversos circuitos cerebrales. 

El curso de la enfermedad de Parkinson es único en cada paciente. Puede ser lento y sutil en una persona y más rápido en otra. Actualmente no existe cura para el Parkinson, pero una combinación de fármacos, terapias y apoyo puede mejorar mucho la calidad de vida de una persona. 


Síntomas de la enfermedad de Parkinson 

Primeros síntomas del Parkinson

Síntomas de la enfermedad de Parkinson suelen empezar gradualmente y a menudo pasan desapercibidas al principio. Puede empezar a notar quizá un ligero temblor en una mano o sentirse más lento de lo normal. Estos primeros signos son fáciles de descartar, pero es importante identificarlos.  

  • Temblor: Pequeño temblor en un dedo, la mano, la barbilla o el labio, a menudo observado cuando se está quieto. 
  • Escritura pequeña (micrografía): La escritura tiende a reducirse a medida que avanza la enfermedad. 
  • Pérdida de olfato: Los problemas para detectar olores (anosmia) pueden aparecer años antes que otros síntomas. 
  • Problemas para dormir: Especialmente el trastorno de conducta del sueño REM, en el que la gente empieza a actuar sus sueños o a hablar mientras duerme. 
  • Bradicinesia (lentitud de movimientos)le cuesta más realizar sus actividades habituales. 

Ninguno de estos signos es un indicador seguro de Parkinson. Sin embargo, si usted o alguno de sus seres queridos ha notado múltiples signos tempranos, merece la pena someterse a una evaluación médica. El diagnóstico precoz permite un tratamiento más temprano, que puede mejorar significativamente la calidad de vida de la persona y el control de la enfermedad. 

Enfermedad de Parkinson: Imagen que muestra dos manos.

Evolución de los síntomas 

Los síntomas de la EP suelen ser variados y pueden diferir enormemente de un paciente a otro. Los síntomas motores que eran leves pueden volverse más pronunciados y pueden aparecer nuevos síntomas. Los síntomas más comunes del Parkinson que se desarrollan a medida que avanza la enfermedad son: 

  • Temblor: Puede volverse más claro y el temblor suele empezar en un lado. 
  • Bradicinesia: Los movimientos se hacen más lentos y pequeños. Es posible que tengas problemas para iniciar el movimiento (sensación de estar "atascado" en el sitio). 
  • Rigidez muscular: La rigidez en el cuello es frecuente. Los músculos pueden sentirse tensos y los brazos pueden no balancearse como de costumbre al caminar. 
  • Inestabilidad postural: El equilibrio se convierte en un problema para muchas personas con Parkinson. Pueden adoptar una postura encorvada o encorvada y aumentar el riesgo de caídas. 
  • Síntomas no motores: El Parkinson no sólo afecta al movimiento. Muchos pacientes experimentan cambios cognitivos y cambios de humor, por ejemplo, depresión o ansiedad, dificultades de memoria o lentitud de pensamiento. Otros síntomas no motores son estreñimiento crónico, fatiga, pérdida del sentido del olfato, trastornos del sueño y problemas para hablar o tragar. 

Causas y factores de riesgo de la enfermedad de Parkinson 

Factores de riesgo genéticos frente a ambientales 

Aproximadamente entre 5% y 10% de los casos de Parkinson están relacionados con mutaciones genéticas. Genes como SCNA, LRRK2, PARK2 y PINK1 se han asociado al Parkinson hereditario. Sin embargo, la mayoría de los casos son idiopáticos, lo que significa que se producen espontáneamente, sin una razón específica o conocida.  

Se cree que los factores ambientales son más importantes en el desarrollo de la enfermedad de Parkinson. Hay estudios que han observado vínculos entre la exposición a largo plazo a determinadas toxinas o acontecimientos vitales, y un mayor riesgo de desarrollar Parkinson.

  • Exposición a plaguicidas: Se ha observado que la exposición prolongada a plaguicidas puede aumentar el riesgo de padecer la enfermedad. 
  • Metales pesados: Las investigaciones indican una conexión entre la exposición crónica a distintos metales pesados, como el plomo, el mercurio, el manganeso, el hierro o el cobre, y el desarrollo de la EP. 
  • Lesiones en la cabeza: Las lesiones cerebrales traumáticas también se han asociado al desarrollo de la EP, incluso años después de la lesión. 

Influencia de la edad y el estilo de vida 

La edad es el principal factor de riesgo de la enfermedad de Parkinson, y la mayoría de los casos se diagnostican después de los 60 años. Sin embargo, también existen casos precoces. Además, el estilo de vida desempeña un papel importante. Comportamientos como la falta de ejercicio, una dieta inadecuada y el estrés crónico pueden contribuir al deterioro neurológico. 

En la mayoría de los casos, el Parkinson se produce probablemente por una combinación de factores genéticos y ambientales. Se puede heredar una sutil predisposición genética que por sí sola no causa la enfermedad, pero si además se está expuesto a factores ambientales, o simplemente por llegar a una edad avanzada, la combinación de todos ellos puede provocar la enfermedad. 


Diagnóstico y tratamiento de la enfermedad de Parkinson 

¿Cómo se diagnostica el Parkinson? 

Diagnosticar el Parkinson puede ser un reto, ya que no existe una prueba de laboratorio definitiva. En su lugar, los médicos se basan en una evaluación clínica, siguiendo criterios diagnósticos reconocidos internacionalmente, para confirmar el diagnóstico de Parkinson. Normalmente, un neurólogo diagnostica el Parkinson basándose en los antecedentes médicos, los síntomas y un examen físico y neurológico. En algunos casos, se administran fármacos que suelen utilizarse para tratar el Parkinson para ver si la persona responde al tratamiento, lo que puede ayudar a confirmar el diagnóstico. 

Opciones de tratamiento del Parkinson 

Una vez diagnosticado el Parkinson, la atención se centra en cómo tratar los síntomas de la enfermedad y ralentizar su progresión. La EP aún no tiene cura. Sin embargo, existen muchos tratamientos que podrían mejorar los síntomas y ayudar a las personas a mantener una buena calidad de vida. Diagnóstico y tratamiento del Parkinson están interconectados, ya que los fármacos utilizados para el diagnóstico también sirven como tratamiento a largo plazo. 

La últimos tratamientos para el Parkinson incluyen: 

  • Levodopa (frecuentemente administrada con Carbidopa): La levodopa es un medicamento muy eficaz contra el Parkinson porque se convierte en dopamina, de la que carece el cerebro cuando está afectado por la enfermedad. Sin embargo, sólo la Levodopa convertida en el cerebro es eficaz. Para garantizarlo, se combina con Carbidopa, que impide la conversión fuera del cerebro, prolongando el efecto de la Levodopa.    
  • Agonistas de la dopamina: Estos fármacos imitan a la dopamina estimulando los receptores dopaminérgicos en el cerebro. Suelen ser más potentes que la levodopa para controlar los síntomas, pero tienen efectos secundarios como somnolencia, náuseas, hinchazón y, en ocasiones, problemas de control de los impulsos. 
  • Inhibidores de la MAO-B: Estos medicamentos bloquean la enzima monoaminooxidasa B, que descompone la dopamina en el cerebro, ayudando a que la dopamina dure más tiempo. 
  • Inhibidores de la COMT: Estos fármacos bloquean otra enzima, la COMT, que descompone la levodopa y la dopamina. Se suelen utilizar con levodopa aumentar el tiempo de disponibilidad de la dopamina en el cerebro y, por tanto, prolongar su efecto. 
Enfermedad de Parkinson: Imagen de dos personas haciendo un puzzle en una mesa.

 ¿Cómo es vivir con la enfermedad de Parkinson? 

Recibir un diagnóstico de Parkinson puede alterar la vida, pero es crucial saber que vivir con Parkinson es muy posible. Ante todo, no pierdas la esperanza. Los síntomas del Parkinson pueden controlarse, y usted no está solo en esto. Informarse sobre la enfermedad y comprenderla puede sustituir el miedo por una mayor sensación de control. Muchos pacientes afirman que, tras el shock inicial, pudieron encontrar una "nueva vida normal" y aprendieron formas de seguir haciendo lo que les gusta. 

Atención y apoyo al Parkinson Los recursos son diversos y abundantes y pueden mejorar notablemente su calidad de vida: 

  • Grupos de apoyo: Relacionarse con otras personas que padecen Parkinson puede ser muy reconfortante. La Fundación Parkinson, también conocida como The Fundación Michael J. Foxy los hospitales locales pueden ayudarte a encontrar un grupo de apoyo cerca de ti.
  • Equipo de atención profesional: Es importante contar con un buen equipo médico. Normalmente, su médico de atención primaria le derivará a un neurólogo, especializado en trastornos del movimiento. 
  • Asesoramiento y salud mental: Adaptarse al Parkinson puede ser un reto emocional. La terapia puede ofrecer un lugar seguro para procesar esas emociones y aprender estrategias que le ayuden a afrontar la enfermedad.  

Consejos para la vida diaria: Controlar el Parkinson implica mantenerse activo y hacer ejercicio para mejorar la movilidad y el estado de ánimo. La logopedia y los dispositivos de asistencia pueden mejorar la comunicación, y los utensilios adaptables pueden ayudar con las dificultades para comer causadas por los temblores. Una buena dieta, una buena hidratación, unos hábitos de sueño saludables y las interacciones sociales contribuyen al bienestar mental. Con las herramientas y el apoyo adecuados, los enfermos de Parkinson pueden llevar una vida plena y feliz. 

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