Comprender el cribado del cáncer de cuello de útero para su detección precoz

Incidencia del cáncer de cuello de útero. ¿Por qué debemos prevenirlo?

El cáncer de cuello uterino es el cuarto cáncer más frecuente entre las mujeres de todo el mundo, con aproximadamente 604.000 nuevos casos y 342.000 muertes estimadas en 2020, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). 

La mayoría de estos casos y muertes se producen en países de ingresos bajos y medios debido a las desigualdades en el acceso a la vacunación, el cribado y el tratamiento contra el VPH. Sin embargo, se están realizando esfuerzos para eliminar el cáncer cervicouterino de aquí a 2030.

¿Cómo se desarrolla el cáncer de cuello de útero?

El cáncer de cuello uterino suele desarrollarse gradualmente, originándose en las células del cuello uterino que sufren cambios conocidos como displasia, convirtiéndose en células anormales. Si estas células anormales no se eliminan o extirpan, pueden volverse cancerosas y extenderse a partes más profundas del cuello uterino y zonas circundantes.

Los cánceres de cuello uterino se clasifican en función del tipo de célula en el que se originan. Los dos tipos principales son el carcinoma de células escamosas, que representa hasta el 90% de los casos, y el adenocarcinoma, que se origina en las células glandulares del endocérvix, que es la parte de conexión entre el útero y la vagina. A veces, el cáncer puede tener características de ambos tipos, lo que se conoce como carcinoma mixto.

Prevención del cáncer de cuello de útero

Reducir el riesgo de cáncer de cuello uterino implica conocer y controlar diversos factores clave:

  • Infección por VPH: La causa principal del cáncer de cuello uterino es la infección persistente por determinadas cepas de alto riesgo del virus del papiloma humano (VPH). Aunque la mayoría de las infecciones por VPH son eliminadas de forma natural por el sistema inmunitario, las infecciones prolongadas por cepas de alto riesgo pueden provocar con el tiempo cambios en las células del cuello uterino que, si no se tratan, pueden convertirse en cáncer de cuello uterino.
  • Exposición al dietilestilbestrol (DES): un medicamento utilizado en el pasado para prevenir los abortos espontáneos y los partos prematuros, es un factor de riesgo independiente del adenocarcinoma de células claras, el tipo raro de cáncer de cuello uterino mencionado anteriormente. Las mujeres expuestas al DES durante el embarazo tienen un mayor riesgo de desarrollar anomalías en las células cervicales y adenocarcinoma de células claras en la vagina y el cuello uterino.

Factores de riesgo adicionales:

  • Sistema inmunitario debilitado, como el resultante de enfermedades como el VIH.
  • Fumar o exponerse al humo del tabaco puede aumentar el riesgo de desarrollar cáncer de cuello uterino.
  • Factores reproductivos como el uso de anticonceptivos orales, los embarazos múltiples y los partos.
  • Obesidad, que puede impedir la detección precoz del cáncer de cuello uterino y aumentar la probabilidad de su desarrollo.

Aunque todo esto puede parecer un poco abrumador, tomar las medidas adecuadas para protegerse puede ayudarle a estar tranquila. Es importante reconocer estos factores de riesgo y someterse a revisiones médicas periódicas para detectar y prevenir el cáncer de cuello uterino en sus primeras fases.

Diagnóstico del cáncer de cuello de útero. ¿Es posible la detección precoz? 

El cáncer de cuello uterino no suele presentar ningún síntoma en sus primeras fases, por lo que su detección es difícil, pero no imposible. Los síntomas pueden incluir:

  • Sangrado vaginal anormal después de mantener relaciones sexuales.
  • Dolor pélvico y flujo vaginal con olor fuerte o sangre en las primeras fases. 
  • Dolor abdominal, hinchazón de piernas y dolor de espalda en fases avanzadas, cuando el cáncer se ha extendido. 

Es crucial no ignorar los síntomas para evitar retrasos en la recepción del tratamiento y aumentar su eficacia.

Cribado del cáncer de cuello de útero

Las pruebas de cribado son procedimientos destinados a identificar cambios precancerosos en las células del cuello uterino para prevenir el desarrollo del cáncer mediante los tratamientos adecuados. Ocasionalmente, el cáncer de cuello uterino puede detectarse incidentalmente durante estas evaluaciones. Por lo general, el tratamiento del cáncer de cuello uterino en una fase temprana tiene más probabilidades de producir mejores resultados. Cuando se manifiestan los síntomas, la enfermedad puede haberse extendido ya, lo que complica su tratamiento.

¿Cuándo debo hacerme las pruebas de cribado?

Es posible que se pregunte: «¿Cómo puedo protegerme del cáncer de cuello uterino?» o «¿Cuáles son las medidas útiles para la detección precoz?».

De acuerdo con las directrices de la OMS para el cribado y tratamiento de las lesiones precancerosas cervicales para la prevención del cáncer de cuello uterino:

A partir de 30 años

Las mujeres deben someterse a pruebas de detección del cáncer de cuello uterino cada 5-10 años.

Mujeres que viven con el VIH

Este grupo debe someterse a un cribado cada 3 años a partir de los 25 años.

Esta estrategia fomenta un mínimo de dos pruebas de cribado de por vida con una prueba de VPH de alto rendimiento a los 35 y 45 años.

Las principales pruebas para el cribado del cáncer de cuello uterino son:

Prueba de Papanicolaou

Consiste en recoger células del cuello uterino para identificar cambios asociados al VPH, que podrían provocar cáncer de cuello uterino.

  • Resultados normales: No se observan células cervicales anormales. También se conoce como resultado negativo para lesiones intraepiteliales o neoplasia maligna.
  • Resultados insatisfactorios: La muestra no es apta para el análisis, por lo que se recomienda repetir la prueba en un plazo de 2 a 4 meses.
  • Resultados anormales: Se identifican cambios en las células del cuello uterino que requieren vigilancia, pruebas adicionales o tratamientos.

Prueba de detección del virus del papiloma humano (VPH)

Esta prueba es similar a la citología vaginal, salvo que busca infecciones por tipos de VPH de alto riesgo, conocidos por causar cáncer de cuello uterino.

  • Resultado negativo: Indica la ausencia de VPH de alto riesgo. Se recomienda repetir la prueba en 5 años. En caso de resultados anormales previos, puede ser necesario realizar la prueba antes.
  • Resultado positivo: Se detecta la presencia de VPH de alto riesgo. El equipo médico sugerirá pruebas de seguimiento y procedimientos adicionales, en función del resultado específico.

Prueba combinada de Papanicolaou y VPH

Esta evaluación detecta los tipos de VPH de alto riesgo y los cambios celulares en el cuello uterino.

Tras obtener resultados anormales en la prueba de Papanicolaou o del VPH, es esencial seguir las recomendaciones médicas, que pueden incluir la repetición de la prueba, la realización de una colposcopia o una biopsia. En función de los resultados de la biopsia, puede ser necesario un tratamiento inmediato para evitar complicaciones graves. Es importante seguir las instrucciones del médico ya que, en la mayoría de los casos, los resultados anormales no indican cáncer, pero es crucial recibir atención médica para una evaluación completa y un tratamiento adecuado, si es necesario.

Tratamientos disponibles para el cáncer de cuello de útero

El tratamiento de las anomalías graves en las células del cuello uterino con riesgo de convertirse en cancerosas tiene como objetivo eliminar o destruir estas células anormales. Los tratamientos habituales incluyen la conización, un procedimiento que consiste en extirpar una porción de tejido en forma de cono del cuello uterino. Esta intervención puede realizarse mediante escisión electroquirúrgica con asa (LEEP) o conización quirúrgica.

Además, existen otras opciones de tratamiento como la terapia láser y la crioterapia, que implican la eliminación o destrucción del tejido anormal mediante láser o congelación, respectivamente. En los casos más graves, puede ser necesaria una histerectomía total, que implica la extirpación del útero y el cuello uterino.

Es importante tener en cuenta que, durante el embarazo, estos procedimientos pueden conllevar riesgos adicionales, como un mayor riesgo de parto prematuro o aborto espontáneo. Por lo tanto, si está embarazada o planea quedarse embarazada, es conveniente que hable con un profesional sanitario sobre las opciones de tratamiento y el momento adecuado para someterse a ellas.

¿Cómo conseguirá la OMS prevenir el cáncer de cuello uterino?

La Organización Mundial de la Salud diseñó una estrategia para la eliminación del cáncer de cuello de útero en 2030. Los pasos para alcanzar este objetivo son:

  • Vacunar al 90% de las niñas contra el VPH antes de los 15 años.
  • Examinar al 70% de las mujeres de 35 a 45 años utilizando métodos de alta precisión.
  • Garantizar que el 90% de las mujeres diagnosticadas de enfermedad cervical (precáncer o cáncer) reciban el tratamiento y la atención adecuados.

Estos esfuerzos podrían evitar más de 62 millones de muertes relacionadas con el cáncer de cuello de útero para el año 2120.

Automuestreo del VPH

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha propuesto incorporar la automuestra del VPH como opción adicional en los servicios de cribado del cáncer de cuello uterino para mujeres de 30 a 60 años. Esta medida podría contribuir significativamente a alcanzar el objetivo mundial de un 70% de disponibilidad de pruebas de cribado para 2030. La automuestración permite a las mujeres tomar sus propias muestras, lo que puede resultarles menos incómodo que someterse a pruebas realizadas por personal médico en un entorno médico.

La prevención activa y el tratamiento precoz de los síntomas son importantes para mitigar el impacto del cáncer de cuello uterino en la vida de las mujeres. La detección precoz mediante revisiones periódicas, la vacunación contra el VPH, el mantenimiento de un estilo de vida saludable y la evitación de los factores de riesgo conocidos son pilares fundamentales en la lucha contra esta enfermedad.

Reconocer los signos y síntomas, como hemorragias anormales, dolor pélvico o cambios en el flujo vaginal, y buscar atención médica oportuna para elaborar un plan de prevención personalizado basado en la historia clínica y los factores de riesgo individuales puede marcar la diferencia en el pronóstico y la calidad de vida de las personas afectadas.

La prevención no sólo salva vidas, sino que también puede ofrecer la oportunidad de un tratamiento eficaz y una recuperación satisfactoria, permitiendo a los pacientes seguir adelante con una vida plena y saludable.