Menopausia: conceptos básicos
La menopausia marca el final de los ciclos menstruales de la mujer y suele producirse entre los 45 y los 55 años, pero hay factores que pueden acelerar el proceso, como fumar, vivir a gran altitud y la malnutrición.
Contrariamente a la creencia popular, la menopausia no se produce de la noche a la mañana. La perimenopausia es el periodo de transición en el que la mujer experimenta una pérdida gradual de la función ovárica, lo que se traduce en una menor producción de estrógenos y progesterona, junto con una serie de cambios corporales. El diagnóstico oficial de menopausia sólo se produce después de que la mujer haya pasado un año sin menstruar y no suele requerir pruebas médicas adicionales para su confirmación.
Durante los años que preceden a la menopausia, el aparato reproductor femenino ya ha iniciado el proceso de envejecimiento, y los cambios que se producen antes y después de la menopausia se describen en diferentes etapas:
- Etapa reproductiva:Desde la primera menstruación hasta el inicio de la menopausia.
- Transición menopáusica precoz: La duración de esta fase es variable, con una duración de 3 a 5 años. Durante este periodo se produce la menstruación, pero la duración de los ciclos es irregular, con al menos 7 días de diferencia entre un ciclo y el siguiente.
- Transición menopáusica tardía: La duración de esta fase es de 1-3 años, durante los cuales las mujeres tienen intervalos de ausencia de menstruación (amenorrea) que duran 60 días o más. Durante esta fase comienzan a aparecer los síntomas vasomotores clásicos de la menopausia, sofocos y/o sudores nocturnos.
- Postmenopausia temprana: Suele durar unos 2 años, a partir del último ciclo menstrual. Es la fase en la que la mujer tiene más probabilidades de presentar síntomas vasomotores.
- Postmenopausia tardía: Por último, esta etapa dura el resto de la vida de la mujer. Con el tiempo, los síntomas del síndrome genitourinario de la menopausia tienden a aumentar. Estos síntomas se explicarán en detalle más adelante.
La menopausia no está clasificada como enfermedad, ya que es un proceso fisiológico que se produce en la mujer. Sin embargo, dado que puede producir síntomas que pueden afectar a la calidad de vida de la mujer, a veces se considera una afección médica que puede beneficiarse de un tratamiento médico.
Niveles hormonales durante la menopausia
A medida que los ovarios envejecen, disminuye la respuesta a hormonas como la hormona foliculoestimulante (FSH) y la hormona luteinizante (LH). La función de estas dos hormonas es promover la ovulación y estimular la producción de estrógenos. Debido a esta respuesta alterada, los niveles de progesterona y estrógeno fluctúan antes de descender y estabilizarse, lo que provoca ciclos menstruales más cortos y menos regulares, y menos ovulaciones.
Los principales cambios hormonales que se observan durante la menopausia son:
- Disminución de los niveles de progesterona durante la menopausia.
- Los ovarios producen menos estrógenos, los niveles fluctúan hasta que finalmente disminuyen y se estabilizan.
- Los niveles bajos de estrógenos provocan el aumento de los niveles de LH y FSH.
- Los andrógenos también disminuyen.
Cambios corporales antes y después de la menopausia
Viene acompañada de diversos síntomas, que se presentan con mayor frecuencia como síntomas perimenopáusicos o después de la menopausia.
Síntomas de la perimenopausia
La perimenopausia forma parte de la transición menopáusica y abarca desde varios años antes de la última menstruación hasta la última menstruación propiamente dicha. Durante esta fase, las mujeres pueden experimentar síntomas de leves a graves:
- Periodos menstruales irregulares: Suele ser el primer síntoma de la perimenopausia. Los periodos menstruales suelen aumentar de frecuencia al principio, pero con el tiempo se vuelven más espaciados, e incluso pueden desaparecer durante algunos meses seguidos. Estos cambios son muy comunes pero no son la norma, algunas mujeres experimentan periodos menstruales regulares hasta la menopausia.
- Sofocos/sudores nocturnos: Es uno de los síntomas más frecuentes y afecta aproximadamente al 80% de las mujeres. Suelen comenzar antes del último periodo menstrual y pueden aparecer durante 7 años, aunque algunas mujeres los experimentan durante más de 10 años. En la mayoría de los casos, tienden a suavizarse y a hacerse más leves con el tiempo. Se describen como una sensación de calor o tibieza repentina, que puede ir acompañada de sudoración (a veces sudoración profusa), en la que la cara, la cabeza y el cuello pueden enrojecerse y calentarse. Estos episodios suelen durar entre 30 segundos y cinco minutos cada uno. Cuando ocurren durante el sueño, pueden manifestarse como sudores nocturnos. Se desconoce la causa, aunque se sospecha que puede deberse a un desequilibrio en el hipotálamo, que regula la temperatura corporal.
- Sensibilidad mamaria
- Cambios de humor
- Migrañas intensas.
- Otros síntomas pueden ser depresión, irritabilidad, ansiedad, trastornos del sueño, fatiga, etc.
Síntomas después de la menopausia
Por lo general, los síntomas descritos anteriormente tienden a hacerse más leves después de la menopausia; no obstante, el descenso de los niveles de estrógenos puede seguir teniendo otros efectos sobre la salud y la calidad de vida de la mujer:
- Sistema reproductor: Se produce una atrofia vaginal, en la que el revestimiento cutáneo de la vagina se vuelve más fino, más seco y menos elástico, lo que puede dar lugar a relaciones sexuales dolorosas. Además, la libido, el deseo sexual, puede disminuir con la edad.
- Sistema urinario: El revestimiento de la uretra se adelgaza y ésta se acorta, por lo que las infecciones urinarias son más frecuentes en las mujeres mayores. Algunas experimentan urgencia urinaria, que es la necesidad repentina de orinar, que también puede ir acompañada de incontinencia urinaria.
- Piel: Tanto el envejecimiento como la disminución de los niveles de estrógeno contribuyen a la disminución de la formación de colágeno y elastina en la piel, estas proteínas dan a la piel fuerza y elasticidad, respectivamente. Por eso es frecuente sentir la piel más fina y seca a medida que se envejece.
- Hueso: La densidad ósea también se ve afectada por la caída de los niveles de estrógeno, que provoca su disminución. Por ello, las mujeres después de la menopausia son más propensas a sufrir osteoporosis y, como los huesos se vuelven menos densos y más débiles, la probabilidad de fracturas es mayor.
- Colesterol: Tras la menopausia, la concentración de "colesterol malo" (LDL) aumenta, y la de "colesterol bueno" (HDL) sigue siendo la misma que antes de la menopausia. Esta condición puede explicar por qué las mujeres de esta edad son más propensas a sufrir problemas cardiovasculares, como la aterosclerosis, la acumulación de grasa en las arterias.
Investigación sobre la menopausia y tratamientos habituales
Aunque la menopausia no es una enfermedad, entender cómo se produce y afecta al organismo de la mujer es clave para sobrellevar los síntomas. La investigación sobre la menopausia y los cambios hormonales ha allanado el camino a distintos tratamientos que pretenden aliviar los síntomas y hacer más llevadero el proceso para mejorar la calidad de vida de la mujer. Algunas de las terapias más comunes son:
- Terapia cognitivo-conductual: Se utiliza generalmente en la transición a la menopausia y en la posmenopausia para ayudar a controlar los sofocos y los sudores nocturnos.
- Terapia hormonal sustitutiva (THS): Los estrógenos y/o la progesterona se utilizan para aliviar síntomas como los sofocos, los sudores nocturnos, la sequedad vaginal y prevenir la pérdida ósea, mejorando la calidad de vida, pero pueden provocar efectos secundarios como cambios de humor o retención de líquidos.
- Medicamentos no hormonales: Algunos fármacos, como los antidepresivos, pueden ayudar a reducir los sofocos, la ansiedad y la irritabilidad. Asimismo, los antiepilépticos pueden contribuir a mejorar los síntomas y, a veces, se recomiendan somníferos para tratar el insomnio.
- Terapia vaginal: Cremas, anillos o comprimidos vaginales con estrógenos para tratar la sequedad vaginal y las molestias durante el coito.
- Terapia de la osteoporosis: Para prevenir la pérdida ósea asociada a la menopausia.
- Cambios en el estilo de vida: Una dieta sana, ejercicio regular y técnicas de control del estrés pueden ayudar a reducir los síntomas de la menopausia.
Los estudios clínicos y la investigación continuada sobre la menopausia son esenciales para mejorar las opciones de tratamiento y la seguridad, especialmente en lo que respecta a la terapia hormonal sustitutiva (para comprender mejor cómo afecta a la salud general de la mujer, los riesgos y cómo minimizarlos). Además, la investigación también puede ofrecer alternativas eficaces y seguras para las muchas mujeres que buscan opciones no hormonales.
Otro tema clave de la investigación es la relación entre la menopausia y la salud ósea, ya que es importante para desarrollar estrategias eficaces de prevención y tratamiento de la osteoporosis y la pérdida de masa ósea. Poco a poco se van estudiando enfoques más personalizados que ayudan a atender las necesidades individuales, teniendo en cuenta el estilo de vida y los factores generales de salud.
Aunque todavía quedan preguntas sin respuesta, la investigación sobre la menopausia sigue avanzando en nuestro conocimiento y comprensión de los procesos fisiológicos que intervienen en los ciclos vitales de la mujer y mejorando las opciones de tratamiento para promover la salud y el bienestar.