La endometriosis se considera un trastorno crónico. Los trastornos crónicos son aquellos que se prolongan durante un periodo de tiempo prolongado, de al menos 3 meses, limitan la vida diaria o requieren atención médica.
La enfermedad consiste en que el tejido endometrial, que normalmente se encuentra en el útero, crece fuera de él, formando lesiones endometriales que provocan inflamación. Por eso, las mujeres que la padecen suelen sufrir dolores.
Esta enfermedad afecta a alrededor de 10% de mujeres en edad reproductiva. La causa sigue siendo desconocida, y el tratamiento actual sólo aborda los síntomas de este trastorno, por lo que la medicina y la investigación pretenden ahora mejorar los métodos de diagnóstico y las opciones de tratamiento.
Síntomas comunes de la endometriosis
Aunque los síntomas de la endometriosis pueden variar significativamente, tres de los más comunes son:
- Dolor pélvico: Puede producirse en cualquier momento, pero normalmente alrededor del ciclo menstrual. Es el síntoma clave, y las mujeres suelen describirlo como calambres, agujetas o dolor agudo en la región pélvica. Alrededor del 42% de las mujeres con endometriosis sufren dolor pélvico crónico.
- Dismenorrea: Significa reglas dolorosas, generalmente durante la menstruación, pero a veces el dolor aparece antes de ella. La duración de los calambres es aproximadamente de 2 a 3 días.
- Dispareunia: El dolor durante el coito también es frecuente en la endometriosis y puede repercutir en las relaciones y la autoimagen de la mujer.
Otros síntomas relacionados son la infertilidad, ya que entre 30% y 50% de las mujeres con endometriosis sufren problemas de fertilidad. Curiosamente, algunas mujeres con endometriosis no presentan síntomas dolorosos, y solo se les diagnostica cuando tienen dificultades para quedarse embarazadas y buscan ayuda médica para conseguirlo.
Otro síntoma frecuente es el sangrado menstrual abundante. Investigaciones recientes destacan el papel de la remodelación crónica del sistema nervioso en la inducción del dolor persistente, con respuestas inflamatorias desencadenadas por el sangrado de las lesiones endometriales que conducen a la sensibilización y al dolor crónico.
A pesar del conocimiento de estos síntomas, no son específicos de la endometriosis y pueden diagnosticarse erróneamente. El diagnóstico también puede complicarse por el hecho de que los síntomas pueden variar de una mujer a otra. Llegar a un diagnóstico definitivo para estas pacientes puede ser un proceso increíblemente largo, que dura una media de casi 7 años.

¿Cómo se diagnostica la endometriosis?
La edad media de diagnóstico de la endometriosis se sitúa en torno a los 28 años; el diagnóstico suele ser complicado, ya que los síntomas pueden reflejar los de la otras condiciones. Los métodos utilizados para identificar o confirmar la afección son:
- Examen pélvico: Un ginecólogo puede comprobar si hay anomalías o quistes, aunque esto a menudo no confirma el diagnóstico.
- Pruebas de imagen (ecografía pélvica o resonancia magnética): Pueden revelar posibles zonas de endometriosis.
- Laparoscopia: Consiste en un procedimiento quirúrgico que permite una visión directa del interior de la pelvis.
- Biopsia: Se suele realizar durante una laparoscopia. Este método sirve para confirmar la endometriosis examinando el tejido al microscopio.
Diagnóstico diferencial de la endometriosis: Adenomiosis, fibromas y más
La endometriosis y los miomas uterinos son enfermedades comunes que afectan a las mujeres en edad reproductiva, por lo que ambas suelen coexistir.
Los miomas uterinos son tumores no cancerosos que se forman en o sobre las paredes del útero. Están formados por músculo y tejido conjuntivo, y varían en tamaño, número y localización. Las mujeres que padecen miomas pueden tener un solo mioma o varios.
Aproximadamente 86% de las mujeres con miomas uterinos tienen endometriosis asociada.
Estas dos afecciones pueden causar dolor pélvico, sangrado menstrual abundante, infertilidad y otros síntomas, lo que dificulta el diagnóstico diferencial.
Varios estudios sugieren que la presencia de miomas uterinos aumenta el riesgo de desarrollar endometriosis, y a la inversa. Las pacientes en las que coexisten fibromas y endometriosis tienden a padecer dolores pélvicos más intensos y efectos similares sobre la fertilidad, en comparación con las que no padecen endometriosis.
Si se está considerando la cirugía para tratar una de las afecciones, puede ser beneficioso considerar la cirugía de ambas al mismo tiempo para evitar procedimientos repetidos.
Aún se desconoce el mecanismo que da lugar a estas afecciones asociadas.
Otra enfermedad que puede confundirse con la endometriosis es la adenomiosis, que consiste en el crecimiento de tejido endometrial dentro de la pared muscular del útero. Los síntomas habituales son sangrado menstrual abundante, dolor pélvico y dismenorrea, muy similares a los que se observan con la endometriosis.
También se desconoce la causa de la adenomiosis, que suele aparecer en mujeres que se someten a una evaluación por endometriosis, dolor pélvico o fibromas uterinos.

Opciones de tratamiento para la endometriosis
Dado que no existe cura para esta afección, los tratamientos se centran en mejorar la calidad de vida, reducir el dolor y también disminuir el crecimiento del tejido mal colocado, o incluso extirparlo.
Además, las mujeres con deseos de quedarse embarazadas, ya que esta afección puede causar infertilidad, suelen recurrir a técnicas de reproducción asistida.
Las terapias para tratar la endometriosis pueden incluir:
- Tratamiento del dolor: Analgésicos de venta libre.
- Terapia hormonal: Las píldoras anticonceptivas y los progestágenos pueden ayudar a regular la menstruación, lo que reduce o elimina los síntomas en algunas mujeres.
- Cirugía: La cirugía laparoscópica puede extirpar o destruir las lesiones endometriales, proporcionando un alivio temporal. Sin embargo, la afección puede reaparecer después de la cirugía y requerir tratamiento adicional.
- Ajustes del estilo de vida: Los cambios en la dieta, la fisioterapia y el ejercicio regular pueden ayudar a algunas mujeres a controlar sus síntomas.
La selección de un plan de tratamiento depende de factores como la gravedad de los síntomas, la edad y el deseo de embarazo. En los casos más graves, puede ser beneficioso un enfoque multidisciplinar en el que participen ginecólogos, especialistas en dolor y dietistas.
Últimos avances médicos en el diagnóstico y tratamiento de la endometriosis
Se están llevando a cabo importantes investigaciones para mejorar el diagnóstico y el tratamiento de la endometriosis. Algunos avances prometedores son:
- Análisis de biomarcadores: Los investigadores están estudiando biomarcadores que potencialmente podrían diagnosticar la endometriosis a través de un análisis de sangre, reduciendo la necesidad de una laparoscopia invasiva.
- Nuevas terapias hormonales: Los fármacos aprobados recientemente reducen los síntomas sin los efectos secundarios de las terapias hormonales tradicionales.
- Imágenes no invasivas: La mejora de la tecnología de resonancia magnética y de las técnicas de ultrasonidos ofrece la posibilidad de realizar diagnósticos más precisos y no invasivos.
- Inteligencia artificial: Combinada con tecnologías de imagen puede mejorar aún más el diagnóstico y la detección de patologías relacionadas con la endometriosis que contribuyen a la infertilidad.
Estos avances prometen hacer que el diagnóstico sea más rápido, el tratamiento menos invasivo y el alivio de los síntomas más duradero para las afectadas de endometriosis.
Endometriosis y cáncer
Las investigaciones han demostrado una posible relación entre la endometriosis y ciertos tipos de cáncer, en particular el de ovario.
Se cree que las mujeres con endometriosis tienen un mayor riesgo de desarrollar cáncer de ovario, aunque este riesgo sigue siendo relativamente bajo en general.
La razón exacta de esta relación no está del todo clara, pero se está investigando una posible asociación con la inflamación crónica que se observa en la endometriosis. Con el tiempo, la inflamación puede provocar cambios celulares que pueden conducir a la malignización. Además, las mutaciones genéticas encontradas en las células de las lesiones endometriales pueden aumentar la susceptibilidad al cáncer en algunas mujeres.
A pesar del bajo riesgo, las mujeres con endometriosis deben someterse a revisiones ginecológicas periódicas para vigilar cualquier posible signo de cáncer. La concienciación sobre estos riesgos ha impulsado nuevas investigaciones sobre tratamientos que aborden tanto la endometriosis como los factores de riesgo de cáncer.
Conclusión
La endometriosis es una enfermedad compleja y a menudo debilitante que afecta a millones de mujeres en todo el mundo. Aunque el diagnóstico a tiempo y el tratamiento eficaz siguen siendo un reto, los últimos avances ofrecen nuevas esperanzas.
Asimismo, una mayor concienciación y una investigación continua sobre esta enfermedad y su posible relación con el cáncer serán esenciales para mejorar los resultados y la calidad de vida de los pacientes.
Para las mujeres afectadas por endometriosis, un diagnóstico adecuado, explorar todas las opciones de tratamiento y mantenerse informadas sobre los nuevos avances en este campo son pasos vitales para controlar la enfermedad.